La ignorancia y el cambio


La Ignorancia

i

¿Cuántas cosas, de las que hacemos,  pueden estar causándonos daño sin saberlo, o causando daño a otras personas por el mismo motivo, por ignorancia y desconocimiento, terquedad, negligencia, orgullo profesional, fanatismo religioso y profesional, científico o de las muchas y múltiples maneras en la que se esconde la ignorancia y el desconocimiento?  Ya no digamos cuántas cosas hacemos cegados por el odio, la envidia, los celos, la rabia, la rebeldía, el temor y el miedo.

Todas las cosas que nos suceden tienen una causa definida. El ser humano sufre  y crea sufrimiento y no sabe porqué. Y después, llora como un niño e inventa o busca cualquier cosa para justificar su sufrimiento o sus acciones erróneas y equivocadas, que no reconoce como tales. Y cuando, finalmente se da cuenta que algo no va bien, que está metido en un callejón sin salida, va a la iglesia a orar el domingo y da limosna y regala algún donativo a la iglesia o al cura del pueblo para que interceda ante un dios misericordioso, que no tiene ni la más remota idea de cuál es el motivo porque el que sufrimos, dado que él no ha creado ese sufrimiento ni conoce las causas de nuestros sufrimientos porque le son ajenos, pues él es perfección y felicidad y no reconoce otra cosa que no sea esto.

Ahora, imagine por un momento los miles de millones de personas que hacen  lo mismo en todo el mundo, todos los días y así, desde el comienzo del mundo. Podremos imaginar que llegará un momento en que Dios se sentirá de alguna manera perturbado por tantas lágrimas y súplicas y dirá: “Será necesario que envíe a algunos de mis ministros para que vea  que está pasando y les explique que yo soy todo paz y todo amor y que yo no he creado sufrimiento ni imperfección alguna”

Entonces, le dice a su hijo primogénito: “Anda hijo, ve y mira a ver qué pasa y luego me informas, últimamente no puedo descansar de manera apacible, porque tus hermanos, los desertores parece que lloran y se lamentan”

Entonces, su hijo primogénito, por amor a su padre, obedece y baja a un mundo totalmente diferente, en donde reina el caos y solo el caos y empieza a hablar al mundo de la casa de su padre, les da ciertas normas o reglas que deben ser comprendidas y respetadas para evitar el sufrimiento, pero cuando menos se lo espera, es apresado, latigado, torturado, juzgado y crucificado.

Bueno, pasa el tiempo y resulta que dios sigue sin poder descansar, porque siguen escuchando un murmullo ensordecedor de lágrimas y lamentos, que llegan de todas partes de los confines del universo y entonces vuelve a decir a otro de sus hijos: “Anda hijo, ve tu esta vez, porque a tu hermano lo crucificaron, pero esta vez irás en forma de un Buda, o de un científico, o un político y a ver qué es lo que puedes hacer…”

Su hijo, por amor a su padre, baja al mundo y finalmente, sucede otro tanto de lo mismo y así, uno a uno, todos los profetas y reformadores de este mundo de todos los tiempos, ya sean científicos, budas, políticos, etc. Son eliminados por intereses materialistas  y por la ignorancia.

Finalmente, el padre reflexiona y dice: “Habrá que esperar a que esta humanidad madure y aprenda por sí misma de sus propios errores, entretanto, no tendré más remedio que poner unos tapones en los oídos para poder descansar, porque ya soy un poco viejo”

Bien, cada dos mil quinientos o dos mil años aproximadamente, el padre se quita los tapones para ver si todavía continúan el murmullo y las lágrimas en alguna parte del planeta(y en otros planetas del universo infinito) y se da cuenta de que el universo no es más que una causa de sufrimiento y de que hay que tomar una decisión, que todo tiene que retornar y que todo lo que fue hecho tiene que ser desecho, pero sabe que es una cuestión delicada y que necesita su tiempo, el mismo tiempo que tomó para construirse y formarse este universo en donde creemos vivir aprisionados.

Dios no es un Dios cruel y sabe que deshacer este mundo de ilusiones, conlleva una gran convulsión que puede originar mucho más sufrimiento del que podemos estar viviendo.

Tarde  o temprano, todo retornará a su origen, de forma gradual y es necesario, porque de lo contrario, el sufrimiento que el ego ignorante ha creado, lejos de disminuir, aumenta cada vez más y no solo en este mundo.

Mientras tanto, podemos pensar entonces que no hay ninguna manera de salir de este mundo antes de tiempo y que no hay más remedio que esperar a que todo salte por los aires, víctima de la locura de unos cuántos o de casi todos, porque, a estas alturas, el que no se ha vuelto totalmente loco, es de puro milagro.

Afortunadamente, el ser humano está recibiendo mucha ayuda, la sigue recibiendo y la seguirá  recibiendo, pero esa ayuda no puede ser algo impuesto, algo obligado. En el pasado fue así y no se consiguió nada, el ser humano fue sometido a una tiranía por parte de los dioses encargados de vigilar el progreso de esta humanidad, pero no sirvió de nada.

Los dioses vigilantes siguen estando ahí, pero no pueden hacer nada porque su intervención originaría más perjuicios que beneficios. Intervienen y están interviniendo, retrasando algunos eventos catastróficos que suceden de vez en cuando a nivel planetario y cósmico, ayudan a la humanidad pero de una manera muy dosificada y discreta, a través de personas que han evolucionado un poco más que el resto.

A nivel personal y colectivo podemos hacer muchas cosas, el mundo se está moviendo, la humanidad está experimentado una unión como nunca antes había sucedido, gracias en parte a  los medios de transporte y comunicación; lo que hoy sucede en un lugar del mundo se conoce al minuto casi que en cualquier otra parte, hay más conciencia global y planetaria.

Es cierto que todavía hay una gran parte de la sociedad que está siendo manipulada y utilizada bajo intereses muy oscuros, superficiales y materialistas, pero poco a poco esto irá perdiendo fuerza y el individuo entrará poco a poco en una era más espiritual, en comunión con la ciencia.

Es cierto que en medio de esa transición pueden ocurrir cosas muy desagradables, inesperadas, pero forman parte del cambio. Si no ocurriesen es posible que el ser humano no se impacte lo suficiente para desear realmente un cambio.

Mientras tanto, lo último que debemos de hacer en una etapa de transición como la que estamos a punto de vivir, es relajarnos y no hacer nada y perder el tiempo y dejar que todo suceda, porque simplemente tiene que ocurrir y ya está.

La  transición puede acelerarse y ser menos traumática si cada uno de nosotros se adelanta a los acontecimientos y se prepara para ese cambio, no basta con esperar a que simplemente todo salte por los aires y esperar a ver qué sucede.

Cada uno de nosotros puede y debe colaborar con ese cambio y la mejor forma de hacerlo es empezar a operar ese cambio de manera inteligente y voluntaria dentro de  nosotros mismos.

No podemos esperar y asumir un papel pasivo en este cambio, debemos de hacer una revolución, pero no una revolución externa, sino interna, cada uno en contra de sí mismo.

La pregunta que muchos se harán es: ¿Pero qué es exactamente lo que puedo hacer o debo hacer?  Sin darnos cuenta, ya estamos haciendo algo, buscando respuestas ¿no es así?

En todo proceso de cambio global, siempre van a ocurrir cosas, en alguna parte que no van a ser muy pacíficas ni mucho menos agradables, esto no debo decirlo, porque infunde miedo y no se trata de infundir miedo, pero es necesario tenerlo en cuenta, porque son cosa inevitables.

Cuando algo que puede causar algún tipo de sufrimiento a nosotros o a cualquiera, es inevitable ¿hay algo que podemos hacer para evitar el dolor?  Sí por supuesto,

Cuando un sufrimiento o algo que no deseamos es inevitable, la mejor manera de atenuar ese dolor es modificar nuestra respuesta, nuestra reacción de aversión o rechazo, evitar la identificación, no reaccionar, ¡simplemente!, no reaccionar, ¡observar sin reaccionar! Esta capacidad de no identificación contra lo inevitable no es una actitud mecánica pasiva, requiere un esfuerzo y un cultivo, una disciplina, no se logra por arte de magia.

Si logramos esta actitud de no violenta reacción, sino, de pacífica reacción ante lo provocativo e inevitable, entonces, lo inevitable puede volverse evitable y la solución al conflicto aparece antes de tiempo y con menos violencia.

Lo que hablamos no es una teoría, tenemos en la historia el ejemplo de grandes seres como Gandhi. Este hombre derrotó y expulsó de la india al ejército británico sin disparar ni una sola bala. ¿Cómo lo hizo? No se quedó sentado a predicar en las calles diciendo que hay que ser buenos e ir a  misa y orar a dios, no, no lo hizo así.

Este hombre se enfrentó con la actitud de un hombre profundamente sabio y cultivado, arriesgó su vida, fue encarcelado y en ningún momento indujo al pueblo indio a sublevarse por la fuerza.  Gandhi  fue la manifestación de un gran ser, como lo fue Jesús en su época.

Si alguien piensa que eso es pasividad y que no hay esfuerzo o lucha o sacrificio en la vida de un hombre pacífico que ha resulto enfrentarse a sí mismo, no sabe bien lo que es el camino del hombre guerrero, que ha despojado sus armas y cambiado su enemigo, por otro mucho más peligroso y sutil y poderoso, el ego.

Alguien puede sentirse más importante cogiendo un arma o ir a una manifestación a arrojar cocteles incendiarios, o hacer estallar una bomba en medio de personas inocentes, pero ¿en qué se diferencian estas personas del opresor que utiliza las mismas armas? La única diferencia entre unos y otros, es que unos están en el poder y otro no, de tal manera, que cuando se tornen los papeles, todo seguirá igual y los que antes eran buenos, ahora son peores que los que antes eran malos. Así es la vida, “incoherente”, lo mismo que el ego infantil e ignorante que habita en la menta humana.

Violencia

Barbarie y genocidio

Sufrimiento

Desolación

La necesidad

La necesidad

jovenes-alcohol

La mujer imitando la estupidez

 

Satisfacción

Los placeres

Nada podrá cambiar de manera definitiva si no acometemos un cambio desde adentro.

y ese cambio solo podemos lograrlo con la herramienta que ya conocemos, al menos en la letra, “La meditación”

Observando la realidad

Observando la realidad

Jueves, 11 de febrero de 2016   5:39 Am

 

Anuncios

Acerca de Seoan Judith Nath

Seoan Judith es escritor y practicante de meditación. ¡Escríbenos y participa con nosotros! "elreikisana@gmail.com"
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s