El Tao y el aspecto Femenino.


La Naturaleza y la vida están dentro de nosotros: “La Fuerza sexual y el poder de sanar”

Tara, el aspecto femenino

Tara, el aspecto femenino

Vamos a hablar de algo que puede resultar esperanzador para muchas personas que pasan por el calvario de la enfermedad  y del sufrimiento.

Existe una fuerza dentro de cada ser humano que es la antítesis de eso que llamamos ego, egoísmo.Esa fuerza todavía está latente en la especie humana y con esta fuerza, la misma que ha servido para esclavizarnos y convertirnos en seres enfermos e inhumanos, esa misma fuerza puede destruir todo lo negativo que hemos generado en nuestra mente y en nuestras emociones.Esa fuerza es la fuerza sexual.

Dicha fuerza reside en los órganos sexuales de cada individuo y aún y cuando, ahora está dormida y sepultada en lo más profundo, podemos despertarla y hacer que suba a nuestro corazón y a nuestro cerebro y lo ilumine y nos devuelve el reino que jamás debimos de perder.

La salvación está dentro de cada uno de nosotros: La Madre cósmica, el Tao.

Esta fuerza es, en realidad, lo que todas las culturas en todos los tiempos han querido representar como el aspecto femenino de la naturaleza y del cosmos.
Podemos decir sin equivocarnos, que esta fuerza tiene los mismos atributos y cualidades que el aspecto femenino, no sólo como podemos apreciarlo en la mujer, si no en todas las criaturas y en el mismo cosmos.

El aspecto femenino es eso que llamamos amor.

El aspecto femenino tienes ciertos aspecto o atributos que se manifiestan desde los más  grandioso, el comos, pasando por todos los reinos y planos cósmicos hasta llegar al reino de la naturaleza, en donde la materia cristaliza en forma de vida múltiple y en donde nos encontramos nosotros, la especie humana, junto todas las especies que también son fruto de este aspecto.

Cada uno de nosotros forma parte de un todo, de algo infinitamente grande y  espacioso que no es posible abarcar ni con la mente ni con el más potente de los telescopios. Ese todo se llama ” TAO”, “El Absoluto”, ” AIN “. Ese todo ha recibido muchos nombres.Desde siempre, el hombre ha deseado ponerle un nombre a lo innombrable, al infinito.

En la cultura influenciada por la religión y tradición católica, se le ha dado el nombre de Dios, jehová, creador. Personalmente, prefiero llamarle Absoluto, Tao, cielo, Madre cósmica, Mente universal, y también ” Creatore” .

Nosotros y cada criatura y cada átomo que nos forman viven dentro de ese Tao y el Tao vive dentro de cada ser y de cada partícula.No existe diferencia alguna entre las partículas de vida micro cósmica o microscópicas que forman a un ser humano, con las partículas de un animal, de una piedra, de una planta, de una molécula de agua o de cualquier otra sustancia, ya sea en la tierra o en el cosmos.

Todas esas partículas que forman y construyen la vida en todos sus tipos de manifestación, vibran y están llenas de energía, de luz y electricidad y magnetismo, se mueven y danzan y producen música y sonidos imperceptibles para nuestros oídos humanos. Danzan llenos de alegría, dicha y amor que provienen del cosmos, pues eso es lo único que hay el cosmos y por ello, todo lo que existe tiene dentro de sí  esos atributos, aunque no seamos conscientes y  nos sintamos separados y aislados.

El hecho de que nos sintamos aislados o separados, el hecho de que no seamos conscientes de esta realidad es, porque ha habido una separación de nuestra mente, se ha corrido un velo delante de la mente que nos impide ver esa realidad. Ese velo lo ha creado el ego a través de las sensaciones y los deseos y miedos que se han generado a través de miles de millones de años de manifestación con un cuerpo físico que no ha dejado de estar vinculado y alimentado por la Madre naturaleza, el aspecto femenino visible más grandioso que podamos tener.

La naturaleza es como una Madre, si ella, ningún ser con cuerpo físico podría vivir y evolucionar.

El aspecto femenino podemos verlo en toda las criaturas, en los animales, las plantas, en el ser humano, especialmente en su aspecto de mujer y, en el mismo átomo qué forma cada una de nuestras células.

Sea cual sea la forma de vida que contemplemos, visible o no para nuestros sentidos, ésta tiene los atributos del aspecto femenino y todos sabemos que dicho aspecto es el amor, la vida, la protección, el alimento, la salud y la vitalidad. No existe manifestación más clara de eso que llamamos amor, que el aspecto femenino en todas sus formas.

Esta  fuerza reside dentro de cada uno de nosotros y puede, bajo ciertas premisas y reglas que es necesario cumplir, puede ayudarnos a recuperar lo que por derecho sigue siendo nuestro y de cada ser  que vive o se manifiesta de todas las maneras posibles, no importando cual sea su forma, ni su color, ni su apariencia, ni los sonidos que emite, no importa, y tampoco importa su sexo, su raza, su credo, ni el país en donde ha nacido. Esto  no son más que convencionalismos generados por nuestro ego separatista y ciego.

” Existe una realidad y esa realidad eres tú. Vives en la apariencia de las cosas, ciego, lleno de sufrimiento sin necesidad alguna. Has creado el dolor y la desdicha cuando en realidad, todo lo que te rodea está formado y creado de amor y vitalidad. No tienes derecho alguno a generar sufrimiento ni para ti ni para ningún ser, porque tú no te has creado a ti mismo, ni has creado nada de lo que te rodea”

¡Debes de respetar las leyes del universo y de la naturaleza y dejar de lado la fuerza oscura a la que ahora adoras y rindes pleitesía y entonces, podrás regresar al jardín de las delicias del cual formaste parte y al cual no sabes cómo volver!

Estas son las palabras del TAO.

Esa fuerza del cosmos no nos ha abandonado, hemos sido nosotros los que creemos que la hemos abandonado, pero eso no es posible, porque seguimos existiendo dentro del Tao, dentro del Absoluto, dentro del vientre de la Madre cósmica y ese vientre está lleno de amor y bondad.

Ningúna criatura ha sido abandonada a su suerte, ninguna criatura tiene las puertas cerradas para disfrutar de nuevo de la dicha de ese vientre cálido de la Madre universal, del Absoluto, del Tao. Lo único que se nos pide es respetar las leyes que imperan en el cosmos y dentro de la misma naturaleza.

En el cosmos sólo existe una ley, el amor. En al Absoluto sólo hay una ley y esa ley gobierna a todos los reinos y planos de energía y materia.

Caundo el ser humano cumple esa ley, vive entonces en armonía con todo lo que le rodea y no necesitará esfuerzo alguno para ser feliz ni para vivir.

El egoísmo , el ego, es lo que ha generado la separación de nuestra mente de este orden cósmico y  planetario y micro cósmico que todavía es posible recuperar.

Todo fue hecho de manera que no fuese preciso  esfuerzo alguno para ser feliz, pero hemos escogido el camino engañoso que las adiciones del cuerpo han generado.

Tenemos que invocar a esa fuerza cósmica y micro cósmica que reside dentro de nuestros órganos sexuales y lograr  que suba y vibre en nuestro corazón, y despierte la energía cósmica y  poderosa de la ley que rige el universo, el amor.

No hay ningún otro camino, ni ninguna otra salida para ningún ser que viva dentro del Tao y que ahora se encuentre engañosamente separado de él, lleno de desdicha, sufrimiento y desesperación, que no sea el Amor.

Tenemos que despertar esta fuerza. Respetando ciertas reglas, podemos invocarla y  pedir auxilio, ayuda, protección, salud, curación.Una manera excelente de hacerlo es cuando realizamos postraciones y con las plegarias budistas del ritual de Tara.

En oriente, a esta fuerza sexual se le llama ” Devi Kundalini” la serpiente mágica que es capaz de devolver todos los poderes que otrora el ser humano poseía.

Sin embargo, nosotros no necesitamos poderes, si no simplemente, luz, claridad, sosiego, paz, dicha, amor, salud. No debemos caer en la tentación de desear poderes porque este deseo es lo que ha originado la caída del ser humano a reinos de sufrimiento y desdicha.

La-Madre-Divina-y-el-Intimo

Esta fuerza tiene los mismos atributos que podemos ver en una mujer con su hijo. Ella sufre cuando sus hijos sufren.

Cuando un hijo llora porque se ha caido o se ha hecho daño, una madre corre enseguida s socorrerle y enseguida lo consuela y trata de curarle.Esa madre, esa fuerza reside dentro de nosotros, dentro de cada uno de nosotros, pero lamentablemnte está dormida y apagada porque durante muchísimo tiempo hemos renegado de su ayuda y la hemos maltratado.

Regenerar esa fuerza, actualizarla es posible si el ser humano aprende a respetar el shila y las leyes de la naturaleza.

Ningún asesino, ya sea de personas o de animales puede pretender ser ayudado por esta fuerza, ningún adúltero o fornicario o alguien que robe, mienta o haga daño. Esta madre es muy exigente y para ser merecedores de su ayuda y su protección debemos de respetar las leyes de la naturaleza.

El ser humano se ha declarado enemigo de la naturaleza y con ello, de sí mismo, atentando contra contra toda clase de vida, inclusive la suya propia.

Esta fuerza es la fuerza creadora de la vida y reside en el mismo Átomo. El átomo forma a todas las demás criaturas en todos los planos de energía y materia y en toda las formas posibles de manifestación. Esta fuerza se caracteriza por la electricidad y el magnetismo y la electricidad y el magnetismo surgen como consecuencia de la danza de los electrones intentando penetrar en el núcleo del átomo.

Podemos afirmar, que la electricidad surge del mismo deseo que genera la vida en la  naturaleza: la fuerza sexual.

Sin  estas fuerza, sin esa electricidad, sin ese magnetismo, si en esa danza continua de cada uno de los átomos, los electrones y las células, la vida y la energía, la energía y la materia no podrían existir. Por esta fuerza existe todo lo que existe, sin esa fuerza, el universo no tendría forma, nada se pondría en movimiento, nada se hubiese creado.

Las aguas de la vida

Las aguas de la vida

No habría fuerzas de atracción ni repulsión que originasen la transformación de la energía en materia, la condensación de la energía, la cristalización, la materialización, la condensación de los gases ni de sustancia alguna, no existirían ni el calor ni el frío, ni la luz, ni el sonido y sólo existiría un eterno vacío, del cuál, o dentro del cuál, se ha gestado todo. Ese vacío, ese vientre es la Madre Cósmica.

Pero, ¿Quién fecundó ese vacío?El innombrable aspecto Masculino del TAO, el ignoto e  inimaginable ABSOLUTO, ” LA CONCIENCIA E INTELIGENCIA CÓSMICA QUE IDEÓ Y DIÓ ORIGEN A LA CREACIÓN”,  ese hipotético punto que los científicos imaginan que dió lugar al BIG  BANG.

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Acerca de Seoan Judith Nath

Seoan Judith es escritor y practicante de meditación. ¡Escríbenos y participa con nosotros! "elreikisana@gmail.com"
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