Liberándose de la cárcel interior(Actualizado)


 “La técnica definitiva para un cambio definitivo:Meditación Vipassana”

Monje
Monje inmóvil, quemándose en señal de protesta.

Si no somos capaces de percibir y ser conscientes de nuestro cuerpo y de sus sensaciones, de las reacciones que se producen en él, por causa de las impresiones y sensaciones externas de los sentidos, ya sean agradables o desagradables  y por causa de los deseos y de las emociones que experimentamos inconscientemente a causa de  las percepciones y sensaciones, no podremos hacernos conscientes de las emociones y los pensamientos en sí mismos, porque estos no son tangibles, son sutiles; es más fácil hacerse consciente del cuerpo, que es algo que vibra, se mueve,, respira, late, siente, percibe, reacciona constantemente, que de  algo que pertenece a un plano de vibración más sutil  y difícil de percibir.

Si no entrenamos nuestra atención y nuestra percepción consciente sobre las sensaciones que se producen en el cuerpo, jamás podremos llegar a observar con objetividad nuestros pensamientos y emociones y por tanto, jamás podremos comprenderlos ni dominarlos, ni transformarlos. Nadie puede coger y manejar ni analizar ni manipular, deshacer o transformar algo que no se ve ni se percibe. Por eso, toda toma de consciencia de nosotros mismos, de lo que somos verdaderamente o de lo que podemos ser, empieza por la toma de consciencia del cuerpo, de las sensaciones, de todas las sensaciones, tanto las agradables como las desagradables.

Si somos capaces de percibir las sensaciones del cuerpo, de todo nuestro cuerpo, y si, mediante el entrenamiento de la quietud  y de la concentración conseguimos no reaccionar mental ni emocionalmente, ni con agrado ni con desagrado, habremos conseguido dominar las emociones y los pensamientos  y ser dueños de nosotros mismos, habremos conseguido dominar el cuerpo, la palabra y la mente, de manera consciente, habremos aprendido a no reaccionar de manera impulsiva, subconsciente y mecánica a las percepciones  y estímulos externos que recibimos a través del tacto, el sonido, al olor, el gusto o la vista y no reaccionaremos ni con aversión  ni miedos, ni con deseo ni  afán ni ansiedad, ante nada ni ante nadie, ni siquiera ante las provocaciones mentales de nuestro ego interno. Seremos conscientes en todo momento de lo que sentimos, decimos, pensamos y seremos nosotros los que actuaremos, pero de manera consciente e inteligente, no de manera inconsciente y mecánica.

Sólo un individuo capaz de ser consciente de sus reacciones mentales, emocionales y físicas puede dominar esas reacciones y actuar de manera libre y consciente, sin miedo, sin temor, sin deseo, sin apegos, sin condicionamientos. Esto es en sí mismo reconocer la realidad, la verdad de la que habló Jesús; esto, en sí mismo, es ser libres.

Sólo un individuo consciente, disciplinado y fuerte de conducta, moral y autodominio de su cuerpo puede actuar de forma verdaderamente voluntaria y libre, en todo momento, incluso mientras duerme, pues en realidad no duerme, duerme, pero no sueña. Es consciente incluso cuando duerme, sigue estando despierto aún y cuando duerme y se mueve de manera consciente en el mundo de la mente y de los deseos, aún y cuando su cuerpo descansa.

Un individuo así nunca muere, porque aún y cuando su cuerpo muera, sigue moviéndose conscientemente en el plano  existencial del pensamiento y de los deseos.

La muerte sólo existe para aquellos que sueñan y que no son conscientes de qué es lo que somos realmente, no somos un cuerpo, el cuerpo no es más que una carcasa transitoria que la mente utiliza para manifestarse en el plano físico de la materia, pero el plano real existencial de nuestra mente, su naturaleza viene del espacio in manifiesto. La mente no necesita algo material para expandirse, pero necesita un ancla para manifestarse en un plano molecular.

Es lamentable que nosotros, los seres humanos no comprendamos todavía qué somos y que sentido tiene la vida material y que ésta no es real, es transitoriamente real e ilusoria debido a que el ser humano, cuando su mente ingresa  en un cuerpo físico, éste le hace perder la consciencia del plano real de su mente y le hace creer que el plano físico molecular que percibe con sus sentidos sensoriales físicos  es la realidad. En un pasado, el ser humano,  tenía  la capacidad de vivir con su mente en el mundo molecular, físico, pero seguía teniendo percepción del plano original de la mente.

Lamentablemente, a través de las edades hemos ido perdiendo consciencia del plano mental y la mente se ha visto atrapada en un plano en donde sólo percibe  el plano físico de los sentidos. Se ha identificado con las sensaciones, tanto agradables como desagradables y ha desarrollado apego, deseo y aversión y miedo. Si no aprendemos a tomar consciencia de las sensaciones del cuerpo, de sus reacciones ante las sensaciones y a dominarlas y a controlar las reacciones de aversión, miedo, odio, rechazo…o las reacciones de apego, deseo, pasión y vanidad y acabamos con la falsa realidad que tiene engañada a nuestra mente, “la ignorancia”, jamás, jamás, jamás podremos considerarnos libres del cuerpo y renaceremos una y otra vez en el plano físico material cada vez más denso y complicado de la materia, con vibraciones y leyes complicadas y densas, en un mundo donde la realidad se compone solo de sensaciones.

Allí en  donde hay sensaciones, ya sean agradables o desagradables se crean emociones y pensamientos que se transforman en energías de deseo y miedo, ansiedad, inquietud, afán y egoísmo. En un plano existencial así, la felicidad es sólo una ilusión, lo mismo que la infelicidad, pero para el ego es su mundo y es real. Existe pues, una estrecha conexión entre sensaciones, deseos  y pensamiento. Si nos hacemos conscientes de las sensaciones del cuerpo, de sus reacciones ante las percepciones de los sentidos, nos haremos conscientes gradualmente de la mente y de energía del deseo y del miedo que mueve al ego y que hace que el cuerpo sea un maniquí, un títere en continuo movimiento debido a los deseos, pensamientos y temores inconscientes y sutiles.

Podemos afirmar, que en nuestro actual grado de involución, no somos más que una caja o saco lleno de adicciones, un robot que reacciona constantemente, sin darse cuenta, ante los deseos y los miedos que subyacen en la mente y que hemos creado a través de las sensaciones agradables y desagradables, durante miles de millones de años. Podemos afirmar, que llevamos haciendo lo mismo, de forma mecánica y repetitiva, cada vida lo mismo, buscando y huyendo siempre de lo mismo, hace miles de millones de años, de tal manera que es lo único que sabemos hacer, es decir, comportarnos instintivamente como lo hace un animal en la naturaleza, no de manera consciente y voluntaria y libre, como debiera corresponder a un ser que ha venido del espacio estrellado.

Si deseamos regresar al espacio, a ese lugar que muchos llaman paraíso, Nirvana, cielo o Dios, tenemos que liberarnos, aquí y ahora, del mundo de las respuestas  mecánicas y subconscientes del deseo y la aversión creadas por percepciones y las sensaciones que se reflejan en el cuerpo., no existe otro camino que ese, no existe, que nadie se lleve a engaño.

Hablar de sensaciones es de hablar de reacciones del cuerpo ante las percepciones agradables o desagradables y también, de los deseos y anti deseos que hemos creado a raíz de las sensaciones y percepciones que el cuerpo considera agradables y desagradables, reaccionando, siempre reaccionando, buscando placer y huyendo del dolor, pero del placer y del dolor que el cuerpo considera o interpreta como dolor o como placer, según la naturaleza de sus percepciones y sensaciones.

Si desaparece toda percepción o toda sensación o toda consciencia discriminatoria acerca de lo que es agradable y de lo que no lo es, la mente se libera y adquiere consciencia de su plano real de manifestación y puede utilizar el cuerpo bajo su propio mandato y según la realidad objetiva del espacio in manifiesto de donde procede, que es diferente de la realidad subjetiva que  la mente interpreta como real en estos momentos, como consecuencia de la pérdida de consciencia objetiva , sustituida por la realidad ilusoria y sensacionalista del mundo de los sentidos exclusivos del cuerpo.

Si alguien dese liberarse definitivamente del sufrimiento, ya sea este mental, emocional o físico, ya puede empezar a entrenarse en el arte de mantenerse quieto con el cuerpo, relajarse gradualmente sin permitir que su cerebro entre en fase de inconsciencia o sueño y así, ir penetrando en la realidad sutil de las sensaciones de su cuerpo, sin reaccionar, sólo observar, aquietarse gradualmente, física, mental y emocionalmente, sin perder consciencia, hasta ser capaz de penetrar conscientemente en la realidad, la verdadera realidad del plano de la mente o espíritu.

Entonces, comprenderá que está atrapado en un mundo ilusorio y empezará a comprender que la verdadera realidad es otra, es esa que tanto ansía el ser humano cuando ora y pide paz y tranquilidad. Si deseamos paz y tranquilidad, la única vía es no identificarse con las sensaciones y las percepciones ilusorias y experimentar la no sensación, el no pensamiento, la no emoción, la no reacción, el no movimiento, el no deseo, el no miedo, el no odio. De ahí es de donde vino la mente y ahí debe regresar. “Ese lugar es Dios”, pero, de nada sirve creer en dios si no lo sentimos realmente con la experiencia directa  y esa experiencia es, el arte de la meditación y la atención consciente sobre las sensaciones, los deseos, las emociones, los pensamientos…los cuáles, debemos  comprender  y sin reaccionar, sin juzgar,  sin identificarnos.

Cierto maestro dijo:”Al Nirvana no se entra escondiendo, ocultando, disimulando o manipulando  lo que sentimos, deseamos o pensamos, es decir,  ocultando lo que somos, sino, comprendiendo lo  que somos,  reconociendo lo que somos y lo que sentimos, lo que deseamos y adquiriendo, a través de la comprensión y la disciplina, una fortaleza y firmeza determinante para no reaccionar mecánicamente, inconscientemente, ni con nosotros mismos, ni con los demás.”

Ese es el camino, no hay otro:”Reconocer la realidad, la realidad de lo que somos y de  lo que no somos”

Si queremos empezar ahora a reconocer esa realidad, no tenemos otro salida o camino, tarde o temprano, que empezar a meditar, aprender el arte de ser consciente y no identificarse con ninguna sensación, ni con ninguna emoción, no con ningún pensamiento, pero siendo conscientes de ellos. Atención, consciencia, no identificación, estos son los tres pasos o actitudes que tenemos que desarrollar gradualmente, pero sin pausa, para lograr la iluminación de la mente. 

Meditar  mucho, comer lo justo, dormir lo justo, abstenerse de todo aquello que atente en contra de la vitalidad y la salud del cuerpo y conservar el semen y también, vivir de manera honesta, haciendo el bien siempre que te sea posible y no hagas daño a ningún ser, ni con tu cuerpo, ni con la palabra, ni con la mente. La perseverancia en estos aspectos son esenciales para alcanzar algún día la liberación.

Si alguien  obvia uno solo de estos aspectos, no podrá liberarse jamás del Samssara, del  mundo ilusorio en donde ahora estamos atrapados. Y, en ese mundo ilusorio, nadie escapa del sufrimiento, tarde o temprano le toca conocerlo, con mayor o menor intensidad, con mayor o menor celeridad. Nadie se libera del sufrimiento si no deja de hacer lo que lo ha generado, si no deja de perseguir vanas esperanzas  de felicidad material y no busca la simplicidad y el camino de la meditación.

Estos aspectos esenciales son universales, es decir, todos los grandes maestros de todos los tiempos los han pregonado así, han dicho lo mismo, han enseñado lo mismo y sólo los hombres, con el paso del tiempo, los alteran y crean religiones y sectas según el gusto de cada cual y esto es un gran problema. Afortunadamente, esos preceptos universales nunca se pierden del todo, siempre hay quién los transmite en su forma original, pero, lamentablemente, si  que se pierden los métodos y  las técnicas que nos permiten lograr los objetivos de devolver la mente a su estado original.

Vipassana es uno de esos métodos o técnicas, que afortunadamente, fue redescubierta por el Buda y que puede considerarse una técnica universal, exenta de dogmas, ritos, cultos y adornos y que puede ser utilizada por cualquier persona, no importa su raza, ni el lugar ni el tiempo, es una técnica directa, limpia y  con unas reglas muy claras y con un solo y único objetivo:   ”No engañar ni distraer a nadie”. Por tanto, si alguien desea no perder su tiempo e ir directo al grano, revolucionarse y revelarse ante sí mismo sin perder su preciado tiempo, o su preciado dinero y salir definitivamente de la rueda del engaño, puede estar tranquilo, nadie intentará convencerte de nada, ni nadie hará por ti lo que sólo tú puedes hacer.

No obstante, para ir terminando, recordemos este dicho Zen:

“SI TU NO ¿QUIÉN? Y SI AHORA NO, ¿CUANDO?”…  leer más


Vipassana nos permite partir de cero, no importa lo que seamos o lo que hemos sido, basta que tengamos un mínimo de conducta ética, un mínimo deseo de cambiar y cierta voluntad para disciplinarnos. Vipassana puede cambiar profundamente a cualquier ser, no importa si ha sido un ladrón, o un asesino.

Existe un video muy impresionante, de una experiencia realizada en una cárcel en la India,la cárcel más grande  y la más dura de aquel país, con unos 10.000 reclusos. Una mujer fue nombrada directora y desde el principio sentía que tenía que haber una manera de transformar a todas esas personas y devolverlas a la sociedad y que no volviesen a delinquir.

Un guardia de la cárcel le habló de la técnica Vipassana, de cómo a él le había hecho cambiar, pues antes era una persona problemática y de mal genio. Ella se interesó y se puso en contacto con un maestro de esta técnica. Al principio se hicieron cursos con pocas personas y viendo los resultados, ella pensó: tengo 10.000 personas en esta cárcel, ¿por qué no hacer un curso con mil personas?

Se puso en contacto con el Maestro Goenka y organizaron el curso…En uno de los cursos, muchos reclusos salían tan profundamente e intensamente conmovidos, llorando como niños y pidiendo perdón a los guardias de la cárcel y a toda la sociedad. Uno de ellos había matado a tres personas, parientes de una mujer y  uno de ellos,  era marido de su hija. Las llamó para pedirles perdón y ellas le perdonaron al ver su sinceridad y su arrepentimiento…

¡Si un ladrón o un asesino puede cambiar, cuánto más cualquiera de nosotros!

El maestro Jesús dijo: “No he venido a salvar a justos, sino a pecadores”

No hay técnica tan eficaz que permita impactar tanto la conciencia de un individuo, como para hacerlo cambiar, como lo es Vipassana.

En Vipassana, tus eres el que consigue con tu esfuerzo superarte, no hay magia, ni cultos, ni ritos, ni falsas creencias, ni adoración a ningún supuesto Dios.

¡Si quieres honrar a Dios, siéntelo dentro de ti, domina tu cuerpo, tu mente y tus emociones. Si no consigues esto, podrás hablar de dios, decir tal o cual cosa sobre lo que es Dios, pero si no lo sientes, estarás hablando de algo que sólo alcanzas a intelectualizar, no serás mas que un simple mentecato creyéndose diferente al resto del mundo!

Existen otras técnicas, como la oración, los cánticos y los mantras que nos ayudan a crear un estado de arrobamiento espiritual y nos hacen sentir paz y tranquilidad y nos ayudan a sentirnos bien y a mejorar, eso está bien, sirve. Pero  necesitamos que esa energía penetre en lo más profundo del subconsciente, necesitamos conocer y sentir también la parte oscura de la mente, el aspecto negro y desagradable y hacernos conscientes de esa parte de nosotros, pues esa parte existe, en todos los seres humanos y no podemos pasarla por alto. La oración, los mantras, los cánticos y los cultos pueden ayudarnos a calmar la superficie de la mente, la parte externa de la personalidad, pero solo a nivel superficial; dentro, en lo más profundo, seguimos siendo ladrones, asesinos, mentirosos, cobardes, materialistas, despreciables, egoístas.

Vipassana transforma al individuo desde adentro, desde lo más profundo, desde la raíz misma de la oscuridad y la maldad, observando sus causas: el cuerpo y las sensaciones y sus adicciones, hábitos y tendencias,  ya sean físicas, mentales o emocionales, pues como ya hemos dicho, a nivel subconsciente, estamos llenos de adicciones, obsesiones, compulsiones, miedos, manías, fobias, complejos…y nada de eso puede cambiar si solamente pulimos la parte más externa de nuestra mente, si solamente nos limitamos a camuflar la carcasa de nuestra forma de ser, la personalidad. Eso no es suficiente para liberarse definitivamente del sufrimiento.

¡Que la realidad de la mente original sea contigo! ¡Que la paz sea contigo! ¡Que la felicidad y sus causas te acompañen!, ¡Que la infelicidad y sus causas se alejen de ti!

“Nadie más que tu  ha originado lo que hoy eres y nadie más que tu puede cambiar tu destino”.

VIVES EN LAS ILUSIONES Y EN LAS APARIENCIAS DE LAS COSAS.
EXISTE UNA REALIDAD Y TU ERES ESA REALIDAD.

CUANDO LA RECONOZCAS, TE DARÁS CUENTA DE QUE NO ERES NADA Y, AL NO SER NADA, LO SERÁS TODO. ¡ESO ES TODO!.

MAESTRO KYABJE KALU RIMPOCHÉ.

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Documental  Dooing time doing Vipassana yotube

2 de diciembre de 2011
Seoan Judith Nath

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Acerca de Seoan Judith Nath

Seoan Judith es escritor y practicante de meditación. ¡Escríbenos y participa con nosotros! "elreikisana@gmail.com"
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3 respuestas a Liberándose de la cárcel interior(Actualizado)

  1. Eric Percy dijo:

    Muchas gracias por estas sabias palabras.. en busca de la liberacion vamos, en busca de los que lo necesitamos.. gratitud.

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  2. Laura dijo:

    Mil gracias, muy interesante y muy bien explicado.

    Conocer y vivir un curso de 10 días de meditación Vipassana cambió mi vida para mejor 🙂

    Gracias

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  3. Teresa Bernal dijo:

    Gracias, por su gran ayuda a buscadores de la dicha como yo y aún mas a los que mas la necesitan, como la gente que esta en prision fisica y mental.Abrazos.

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